martes, 6 de diciembre de 2011

Meditación del 6 de diciembre del 2011

11-12-06. martes 2º de Adviento.

DIOS ME AMA

Mons. Pedro Agustín Rivera Díaz

Evangelio: Mateo 18, 12-14: En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "¿Qué les parece? Supongan que un hombre tiene cien ovejas: si una se le pierde, ¿no deja las noventa y nueve en el monte y va en busca de la perdida? Y si la encuentra, les aseguro que se alegra más por ella que por las noventa y nueve que no se habían extraviado. Lo mismo su Padre del Cielo: no quiere que se pierda ni uno de estos pequeños."

I.- ENSEÑANZA BREVE: Dios es amor y nos ama, esa es la enseñanza central de la Buena Noticia traída por Jesucristo y testificada por Él en toda su vida. Jesús es la Palabra encarnada del Padre, Jesús es el amor encarnado de Dios. Jesús es Dios mismo y por eso todas sus palabras y acciones manifiestan su Amor Divino.
Hoy Jesús, nos presenta el amor personal e incondicional de Dios, por cada uno de nosotros, de tal manera que cada uno de nosotros, lleno de gozo, podemos decir “DIOS ME AMA”.
La imagen del pastor y la oveja, utilizadas por Jesucristo, concluyen hablando de Dios y de ti, de mí y de cada persona.
El Adviento me invita a llevar este mensaje, dando testimonio del AMOR DE DIOS EN MI y DEL AMOR DE DIOS PARA LOS DEMÁS.

II.- VER - JUZGAR – ORAR - ACTUAR
VER
La vida biológica del ser humano dura unos cuantos años. No hay constancia de que alguien haya llegado a 120 ó 130 años. Ciertamente nuestra vida biológica está limitada a unos cuantos años, pero hemos sido creados para la Eternidad.
En su vida, desde el momento de su concepción hasta su muerte, el hombre se enfrenta a infinidad de situaciones, algunas problemáticas, otras no tanto y otras, incluso placenteras. La diversidad de latitudes y condiciones ambientales donde nace el ser humano, marcan diferencias entre cada grupo de individuos, aunado todo esto a la propia identidad. Sin embargo no podemos dejar de percibir que la sociedad actual centrada, no en el hombre, sino en cuestiones económicas y utilitaristas, ahonda más estas diferencias. En la sociedad moderna el ser humano es valorado por su capacidad de gastar, no por el hecho mismo de ser hombre.
Algunos movimientos ecologistas ven al ser humano como depredador del planeta, por lo que consideran que su presencia debe ser limitada por todos los medios posibles, incluido el aborto. Para soportar esta intención, además, aducen la imposibilidad de dar alimento y trabajo para todos, por lo que hay que controlar el número de pobres, de discapacitados, de enfermos y ancianos, pues consideran que no es digno vivir una vida que en lugar de producir se convierte en una carga para los que trabajan. Las soluciones “compasivas” que promueven están llenas de “altruismo” para que no sufran: impidiéndoles el nacer, anticipando su muerte por la eutanasia o algunos otros medios.
Por otro lado, no podemos negar la realidad lastimosa de la pobreza en la que infinidad de personas viven, ni tampoco de la pérdida del sentido de la propia existencia de muchas personas. Madre Teresa de Calcuta decía, al ver la tristeza en el rostro de infinidad de personas del llamado primer mundo. Ella decía, “Hay un dolor y una pobreza mayor que la económica. Los he visto en los países ricos y son: la pobreza y el dolor originados por la falta de amor, por el rechazo que hay en sus corazones hacia Dios”.

JUZGAR
Ante el dolor humano y la pobreza, ¿qué hacemos?, ¿nos desatendemos de los demás?, ¿procuramos eliminarlos?, ¿serán las únicas soluciones? ¿serán las mejores? O, más que soluciones, son graves errores.
El dolor existe en la humanidad, de manera personal y comunitaria. Tanto de manera física por las enfermedades; como psicológica y moral por: problemas no resueltos o la pérdida de seres queridos. Además, por calamidades naturales: la pérdida de cosechas, epidemias, catástrofes y cataclismos, que potencian el hambre. Aunado a lo anterior, el dolor aparece en el horizonte del hombre por los flagelos sociales como las guerras, la falta de empleos, las “caídas de las bolsas de valores”, además, por la pobreza generada por el acaparamiento del poder económico de unos pocos.
Si bien es cierto que las causas del dolor pueden ser diferentes y tan diversas como es cada persona, tenemos que reconocer que mucho del dolor que actualmente existe es producido por el mismo hombre; por el egoísmo que le impide buscar el bien común.
Los cristianos reconocemos a Dios, Suma Bondad, en lo que existe. El hombre que rechaza a Dios, se priva de su amor. Nadie da lo que no tiene, quien rechaza a Jesucristo, no puede amar y por lo mismo rechaza al hermano.
La enseñanza de Jesús, que hoy nos recuerda el Evangelio, nos habla no solo del amor de Dios por la humanidad, sino sobre todo, del amor personal que Dios tiene a cada persona en particular. Me habla del Amor que Dios tiene por mí y por ti. Ese Amor es el que da sentido al dolor que se nos presenta y no podemos evitar. Es el Amor que nos lleva a transformar el dolor en “monedas para comprar almas para Dios”. Es el Amor que nos lleva a procurar evitar ser causantes del dolor de los demás. Y es el Amor que nos pone al servicio de los demás en la búsqueda del Bien Común y la construcción del Reino de Dios.
Ante la experiencia de mi propio dolor, el texto evangélico me recuerda que Dios, como Buen Pastor, me busca para amarme, consolarme, curarme y fortalecerme. El mismo texto me reta a que yo haga presente el amor de Dios en el mundo, saliendo a buscar al que sufre: para amarlo, consolarlo, curarlo y fortalecerlo.
ORAR
Señor, gracias porque en infinidad de ocasiones, aun, cuando yo no me haya dado cuenta, Tú has salido en mi búsqueda, me has rescatado, me has tomado en tus brazos y amándome me has curado y fortalecido. Hoy, conscientemente te pido me hagas testigo de tu amor, ante mis hermanos necesitados de Ti.
ACTUAR
A la hora de tomar los alimentos encenderé una vela de la Corona de Adviento y diré “Ven Señor Jesús a mi corazón y a mi familia, para que te adoremos como lo hicieron los pastores y los magos. Concédenos que en estos alimentos reconozcamos tu providencia y en nuestra convivencia familiar te hagamos presente con nuestra alegría”.
Señor Jesús, sabiendo que me amas, en tu nombre, concédeme amar a todos.

Para hacer llegar algún comentario, puedes escribir a evangelizarorando@yahoo.com.mx
“Que todos te conozcan y te amen es la única recompensa que quiero”. Madre María Inés Teresa (Beatificación 21-abril-2012)

NOTA CULTURAL: Según la teoría del Big-bang, el Universo, como lo conocemos, empezó a existir hace aproximadamente 14 mil millones de años, la tierra hace 4 mil quinientos años, la vida hace 3 mil ochocientos años, los primeros homínidos hace 4 millones de años, el homo sapiens hace doscientos mil años, las incipientes civilizaciones hace ocho mil años y las primeras civilizaciones aparecen hace tres mil quinientos años en Sumeria, Egipto y la India. Los primeros “imperios” datan de esa época. Ante esa cantidad de años y multitud de acontecimientos: ¿Qué son los años que yo voy a vivir? Aparentemente nada y sin embargo son mucho más, porque son el inicio de la Vida Eterna en el amor de Dios.